Malón. Foto: Roberto David Wolk
Lo primero que se me vino a la cabeza fue “fútbol”. Sí, ése momento de previa de fútbol que te genera un aumento en tu caudal sanguíneo y que la ansiedad como palabra no siempre sabe resumir. Eso sentí cuando llegué al Malvinas Argentinas: choripanes que destilaban su olor, cerveza barata que encontraba a los amigos y una camiseta negra que tenia como señal única la palabra: Malón.
El año pasado había vuelto, pero algunos estuvieron susceptibles por ese regreso. En el verano viajaron por el interior y el mito se convirtió en realidad. Ahora que es mayo y hay un escenario de 360º inmenso, el público no quiere perderse la fiesta de este evento. Las filas son largas y están con frio, la segura requisa hasta el último bolsillo controla cada ticket. La gente no para de llegar, deja su alcohol y entra. Se encuentra con una “X” gigante en medio del Estadio. Esta dibujada de forma que tres cuartos del piso del Malvinas es escenario. Una X estirada de rojo y negro, luces que apuntan a todos los sectores, cámaras que apuntan desde todo sitio y banderas que se cuelgan de a poco como quien espera el ímpetu del rock.
Acá no vas a encontrar banderas que recuerden a Palermo, Núñez o Belgrano, aquí está el público proletario del rock argento: Malón Wilde, Malón Madero Sur, Glew, Celina, Lavallol, Monte Varela, Solano y mil villas más llegan religiosamente a ver a sus próceres.
La previa es hermosa. Pero hay momentos cumbre: toda la gente canta “Evitando el Ablande” solo al coro, comenzó uno y lo seguimos todos. Es ensordecedor, es amor, es un milagro del heavy metal.
21:24, exactamente. Y por un pasillo fino aparecen los héroes de la noche: Strunz a la cabeza, Kuadrado, Romano y O’Connor está en las tablas 360º. El llanto se convierte en desesperación, el sudor comenzara a caer más rápido por el pogo y las emociones prometen final feliz.
Es parte de la característica comenzar con “Malón Mestizo”, es la bandera de las primeras hordas que aparecen en este Malvinas Argentinas. El sonido es contundente, a veces hay alguna molestia, pero después se puede escuchar todos los instrumentos. La voz de O’Connor está en buena forma. En algún momento dudamos del gran Claudio, sobre todo porque de solista dejó de “forzar” sus cuerdas, pero acá volvió a ser el mismo de la década de los 90’s. Esta suelto ríe, mira al público, respira y se toma una copa de agua a su costado. Sus vertebras quemadas en su remera parecen respirar el ambiente. Su garganta arremete en cada emoción: Castigador por Herencia es un helicóptero que aterriza en tu habitación; Mendigos es un asalto a la conciencia y Nido de almas saca una lágrima a los más veteranos.
Malón. Foto: Roberto David Wolk
¡EL TANO ESTÁ CANTANDO!
El momento para que las hordas del metal estallen llegaría con el primer recuerdo de Hermética: “Robo de Un Auto”. Ahí se cayeron las plateas. El piso del Malvinas está lleno, y las galerías solo tienen espacio en los codos. Cada palabra, cada frase entra en la conciencia como un taladro, la batería de Strunz es una metralleta contundente, le han encontrado un sonido idéntico al de los discos de los 90’s. Todo tecnológicamente es mucho más, pero el recuerdo de lo que es el sonido Hermetica-Malon trata de respetarse al unísono.
El tiempo es de “Cancha de Lodo”, es una eucaristía diferente dentro del metal. El tema fue sacado del baúl de los recuerdos y suena tan actual como en su tiempo.
Llega el momento de lo nuevo. O’Connor dice que el que viene es lo nuevo de Malón, el pueblo grita, escupe su cariño y la banda ataca:
Ya estoy de vuelta
Ya estoy aquí
Habrá la cancha
Ya estoy aquí
Debes salir, para enfrentar la tiranía
Es el verso final que la historia contara
Parte de la letra de esta nueva canción que no tiene nombre aún.
El Tano Romano canta también y habla a la audiencia: “Esto es de todos, por el sacrificio. Gracias a todos ustedes”.
Lo mejor llega con “10.000 plegarias” que parecen llegar al Olimpo del Metal, “Vida Impersonal” remueve los más oscuros recuerdos, “Tú eres su seguridad” es un coro divino de todos y los bises con “Sepulcro Civil” y “Espíritu Combativo” dejaron a la gente más que contenta.
El público que llegó no suele tener alegrías, se levanta temprano y va a laburar. Sufre constantemente discriminación y le cuesta entrar en medio de esta sociedad consumista que no sabe de amores imposibles y menos de metal que atraviesa el corazón. Es acaso tan difícil ser feliz(¿?), aquí demostraron que con un puñado de canciones el alma se eleva al cielo.
Malón fue lo que tenía que ser, el orgullo detrás de una remera negra, el cariño sumergido en medio de trabajo y emoción futbolera. Strunz se iría diciendo: “Si un músico soñó con algo, es esto que estamos viviendo….”
SET LIST
- Malón mestizo
- Castigador
- Mendigos
- Síntoma de la infección
- Nido de almas
- Grito de pilaga
- El gran pozo criollo
- Revolución
- Yo no lo haré
- Robo un auto
- Ciegos del mundo
- Cancha de lodo
- Tema nuevo aún sin titulo
- Víctimas del vaciamiento
- Orgías bacanales
- 10.000 plegarias
- Desterrado
- Vida imperial
- Gatillo fácil
- Tu eres su seguridad
- Sobaco ilustrado
- Bajo el dominio
- Sepulcro,
- Espíritu combativo
- Si se calla el cantor.